Israel: Los resultados de las elecciones indican la profundización de la crisis política

Posted by SOCIALISMO REVOLUCIONARIO on 3:53

Otro gobierno inestable garantizado



Shahar Ben-Khorin, Maavak Sozialisti, CIT en Israel

18 de febrero del 2009.



Menos de un mes después del fin de la última sangrienta masacre de los habitantes de la Franja de Gaza, la Ribera Occidental fue sometida a un cierre militar, mientras la oscura elección en Israel de los 120 asientos del Knesset (Parlamento) comenzaba. Muchos fueron a votar a regañadientes y muchos se abstuvieron. Los resultados no son sólo una esperada pesadilla para la clase trabajadora, sino también un dolor de cabeza para la élite israelí.



La masacre de la Franja de Gaza se llevó a cabo a propósito durante el período previo a las elecciones. Los resultados muestran, sin embargo, que los partidos gobernantes no consiguen ganar de ella. El partido gobernante Kadima (“Adelante”) mantuvo su posición como el mayor partido, pero sólo como un cierto ‘menor de los males’, que le permitió captar votos de otros partidos del establishment. Esto incluso provocó un ligero aumento en la participación, del 63,5% en 2006 a 64,7% esta vez (aunque el índice entre los israelíes y los palestinos y los jóvenes parece ser relativamente bajo, no se dispone de cifras oficiales todavía). Kadima, sin embargo, se redujo de 29 a 28 escaños, una mala parte para el mayor partido, segundo tras los 26 escaños obtenidos por la lista de coalición "Un Israel", del ex primer ministro Ehud Barak (Partido Laborista ampliado) en 1999 - el resultado fue favorecido también por un método de votación temporalmente diferente.



El segundo partido en el poder, Avoda (“Trabajo”) sufrió su peor revés electoral, bajando de 19 a 13 escaños. Su pequeño partido primo Meretz (“Vitalmente - Juntos”), ha caído a su nivel más bajo, con 3 asientos, después de su intento de renovación como un partido más amplio.



Este es otro desmoronamiento en la base de apoyo de la clase dominante israelí y de los viejos partidos tradicionales, que son mal llamados "de izquierda".


El partido más derechista, el conservador Likud (“consolidación”), que en 2006 logró su peor resultado electoral - apenas 12 escaños - ahora tiene 27 escaños, muy cerca de Kadima. El apoyo a Likud se derrumbó en las elecciones del 2006, golpeado por una respuesta a su odiado programa neoliberal, combinado con la consecuencia de la creación de Kadima, que pretende ser un instrumento más estable para la élite gobernante. No lo logró y el Likud ha logrado ganar muchos de los antiguos votantes de Kadima, después de pasar algún tiempo fuera de la coalición gobernante.



El populismo nacionalista de Liberman

Otro partido fortalecido, es el partido autocrático, racista y de extrema derecha de Avigdor Liberman, Yisrael Beytenu (“Israel Nuestra Casa"), que libró una feroz campaña contra los árabes con los lemas: "Sólo Liberman entiende el árabe [idioma]" y " sin lealtad, no hay ciudadanía”. El partido pasó de 11 a 15 escaños, convirtiéndose en el tercero. Esto es menos de lo previsto antes de las elecciones por diferentes encuestas, y no es comparable a su gran salto en las elecciones del 2006, donde previamente tenía sólo tres escaños y fue considerado un partido de derecha israelí-ruso.


El partido de Liberman actualmente gestiona la política de aprovechar las grietas y el creciente rechazo popular a los partidos tradicionales del establishment. Se ha ganado los votos de algunos sectores muy desesperados y disgustados de los trabajadores judíos y pobres. Tiene una base de apoyo entre los israelíes- rusos, pero en términos generales, el aumento de este partido no es un fenómeno exclusivo de la política israelí, que ha sido evidente en los últimos años, en diferentes formas, en algunos países europeos también.



Liberman y su partido tienden a decir en voz alta lo que los principales partidos del establishment solo insinúan y esto es parcialmente por qué Liberman no es vinculado a la élite gobernante. El presenta el verdadero rostro del brutal régimen Israelí capitalista, autodenominado "Thatcherista", con un programa racista y autocrático.



Al igual que muchos otros líderes políticos, Liberman ha estado involucrado en escándalos de corrupción infame (bajo investigación en curso) y de matonaje, entre ellos se reportó un corto pasado de actividad en el proscrito grupo fascista-kahanista, Kakh. Pero en la raíz, este es también un partido cazadores de escaños, ha sido parte de cada uno de los últimos tres gobiernos, entrando y saliendo de ellos con varios pretextos nacionalistas. En el gobierno saliente Liberman se desempeñó como viceprimer ministro y ministro de "cuestiones estratégicas", hasta que su partido salió del gobierno en 2008.



Con la ayuda de Dios, sí podemos

Los partidos del establishment corrían desesperados las campañas electorales, con no pocas imitaciones de la campaña presidencial de Barack Obama en EE.UU. El partido religioso de derecha populista, Shas, incluso tuvo el lema: "Con la ayuda de Dios, sí podemos", y declaró que estaban apuntando para 20 asientos. Ellos cayeron de 12 a 11 escaños. Esto fue a pesar de tratar de usar demandas populistas, como por ejemplo, hicieron un llamado por una "pensión para todos los trabajadores" y un aumento del salario mínimo.



Tan ignorantes son los capitalistas y sus asesores políticos "profesionales", que la victoria de Obama la interpretaron como un mero truco demagógico, pensando que pueden hacer caso omiso de las verdaderas razones tras la histórica caída de los partidos del establishment en Israel. Soñando con el degenerado sistema político de EE.UU., Tzipi Livni líder de Kadima, se atrevió a decir durante su campaña que la gente no debe buscar un programa político de partido, sino que la personalidad que ellos prefieran.

Así como la macro-crisis en la política israelí ha empeorado los últimos años, especialmente como resultado de la creciente alienación de la clase trabajadora de Israel del establishment elitista-capitalista, los partidos gobernantes han intentado nuevos trucos para eludir el hecho de que simplemente no pueden convencer a suficientes votantes. De vez en cuando los partidos gobernantes, bajo la presión general de la élite gobernante, intentan nuevos medios para intentar truncar, aún más, las características democráticas del sistema político, con el fin de estabilizar su capacidad para gobernar.



En el momento de redactar este informe, todavía no está claro quien será el próximo primer ministro (nota traductor: asumió Benjamin Netanyahu), pero todos los principales políticos y comentaristas de los medios de comunicación institucionalizados hablan de la necesidad urgente de fortalecer los partidos dominantes a través de más barreras a los partidos pequeños, y un cambio en el modelo de gobierno y votación. Algunos, como Liberman, hablan de nuevo de un “sistema presidencial”, es decir, un aumento del poder centralizado en manos del primer ministro.



Otro gobierno inestable

Una vez que el estado de Israel fue establecido, sólo dos gobiernos de 31 han logrado sobrevivir a un período de cuatro años, y lo hicieron en circunstancias excepcionales. El primer caso fue debido a una extrema ola de reacción después de la guerra de 1967, lo que resultó en el más grande apoyo electoral de un partido gobernante en Israel. A continuación, el péndulo cambió y el segundo caso fue el “siguiente paso” de 1977, cuando los partidos de la gigantesca élite gobernante cayeron después de tres décadas en el poder, a través de una revuelta en las urnas, que fue aprovechada por el Likud. Es altamente improbable que el nuevo gobierno manejará ser tercero por tanto tiempo.



Hablando de registros históricos, diciembre del 2008 vio un record absoluto en la escala de despidos en la economía israelí. El banco central de Israel ha fijado su tasa de interés a un mínimo de 1%. El banco también tiene que actualizar su pronóstico para el crecimiento económico en 2009 a una cifra negativa de -0,2%. El índice de precios ha sido negativo desde noviembre. Si bien aún no formalmente, la recesión económica ya está aquí y va impactar en la política.



El próximo gobierno, si es encabezado por el líder del Likud Benjamin Netanyahu o por Livni de Kadima, enfrentará no sólo una división inestable en el parlamento, sino lo más importante; un creciente malestar social, especialmente con los trabajadores árabes y judíos participando en inevitables luchas.



Ya ha habido muchos trabajadores en conflictos y luchas de Israel en los últimos años, con disminución de la producción, huelgas, protestas y bloqueos de fábricas.



La recesión tendrá un efecto particularmente devastador en los territorios palestinos ocupados, y esto se puede esperar, ira en paralelo con un aumento de la opresión militar.



Si la administración estadounidense de Obama consigue más o menos colaboración del próximo Gobierno israelí, e incluso si otro breve alto al fuego es firmado, eventualmente la clase dominante israelí, con el apoyo del imperialismo de EE.UU.; seguirá su programa de opresión nacional por cualquier medio que considere necesario, incluso contra los ciudadanos palestinos de Israel.

La actual constelación de partidos en el parlamento también significa que las Alturas del Golán no pueden ser des-anexadas. Nuevas sangrientas aventuras militares son posibles en aras de rehabilitar el prestigio del ejército israelí y desviar la atención de la crisis política y económica. Un ataque sobre Irán no está inmediatamente en el programa de la élite israelí, pero no puede descartarse por completo, sobre todo si los esfuerzos diplomáticos de Obama prueban no dar resultados.



Vacío político

Hadash (el frente del Partido Comunista) ha logrado su mejor resultado electoral relativo en 20 años, al pasar de tres a cuatro escaños. Apoyándose principalmente en un núcleo base de trabajadores israelí – palestinos, además de unos pocos miles votos judíos, en su mayoría de clase media. Sin embargo, esto es un testimonio del hecho de que la actual crisis económica y política podría, potencialmente, llevar a la gente hacia verdaderas organizaciones de izquierda y socialistas que tienen una orientación hacia la clase trabajadora. Las políticas históricas de Hadash sobre diversas cuestiones han impedido que se convierta en un importante punto de referencia para los trabajadores judíos.


Ahora Hadash está llamando para "la construcción de una nueva izquierda", y está buscando ganar votantes de los antiguos partidos liberales nacionalistas de "izquierda" y especialmente las capas jóvenes. Estos esfuerzos, junto con el nuevo auto nominado Hadash como un "movimiento socialista", son bienvenidos, pero a fin de lograr un verdadero cambio social, Hadash debe poner en serio el socialismo en su agenda, y hacer un verdadero llamado de clase, en lugar de hablar con mensajes contradictorios en los diferentes lados de la división nacional. Mientras avanza la construcción de su organización, debe ser planteada la pregunta: ¿qué pretenden hacer ellos, aparte de los esfuerzos legislativos parlamentarios? ¿Cómo es que van a construir una lucha de masas para cambiar la sociedad? Hadash tiene un historial de tres décadas de desastrosas políticas que, por desgracia, no se puede esperar que cambien drásticamente en el corto plazo; pero por otro lado podría desempeñar un papel positivo en impulsar una seria oposición organizada dentro de la Histadrut (principal federación sindical), y en el trabajo por impulsar la idea de la creación de un amplio y verdadero partido de los trabajadores.

La trágica catástrofe traída por la actual crisis mundial, y las amenazas planteadas por los partidos capitalistas de derecha, podría enfatizarse a los ojos de muchos trabajadores la urgente necesidad por una organización independiente de la clase trabajadora.



Nunca ha habido en la historia de Israel un verdadero e importante partido de los trabajadores o un gran campo de la izquierda política. Los llamados partidos de "izquierda" son los más fieles guardianes del desarrollo del capitalismo israelí, con su nacionalismo y militarismo, desde su inicio como partidos nacionalistas de la clase media con alguna retórica estalinista. Ellos nunca construyeron un movimiento de trabajadores a través de la lucha, ni por el bien de la lucha de los trabajadores. Hoy la clase trabajadora israelí tendrá que empezar a asumir esta tarea.